Un embudo que se adapta al negocio
Tres juegos de etapas de fábrica: productos, servicios e instituciones. El último va de postulante a matriculado, con el seguimiento y la pre-matrícula en medio, y en un instituto el módulo se llama Admisión.
El CRM atiende por el WhatsApp oficial de su empresa, ordena a los interesados por etapas y deja cada conversación pegada a su ficha. Si usted es un instituto, da de alta al postulante como alumno en Sophia desde esa misma ficha. Hecho en Perú, con los servidores en Lima.
Tres juegos de etapas de fábrica: productos, servicios e instituciones. El último va de postulante a matriculado, con el seguimiento y la pre-matrícula en medio, y en un instituto el módulo se llama Admisión.
Cotización con su catálogo y sus precios, facturación electrónica SUNAT desde la misma ficha del interesado y el PDF guardado con el cliente. Sin volver a teclear el RUC.
Cada sede con su encargado, su catálogo y su filtro. La dirección ve todo junto o sede por sede, sin exportar nada. El jefe de sede ve lo suyo.
Asistente de 5 pasos, hasta 20 000 filas por carga desde Excel o CSV y 48 horas para revertirla entera.
Embudo por etapa y valor ponderado. En institutos se suma el bloque de admisión: postulantes activos, nuevos en 30 días y matriculados.
Cada empresa tiene su propia base de datos: nadie comparte información con nadie. Encima va su marca: logo, colores, el nombre que le ponga al asistente y su propio dominio.
Se conecta por la Cloud API de Meta, con el número verificado a nombre de su empresa y cada conversación guardada dentro del CRM. Cuando un asesor se va, el historial se queda.
Un postulante entra por WhatsApp, el asistente le captura nombre, documento y correo, y desde su ficha un botón lo da de alta como alumno en Sophia. El puente mapea el programa a la carrera y la sede al local, y parte el nombre al orden peruano: apellido paterno, apellido materno y nombres. Se teclea una sola vez.
Contestar a las once de la noche sirve de poco si la respuesta se la inventa. El asistente trabaja con el catálogo real que usted carga, y lo que no está ahí lo pasa a una persona: no promete becas ni vacantes, no otorga descuentos y no reserva cupos. La admisión la confirma su equipo.
Precios, carreras, horarios y requisitos salen de lo que usted cargó. Lo que no está cargado, no se lo inventa.
Nombre, correo y documento quedan en la ficha durante la conversación, listos para el puente con Sophia.
Pasa la conversación a una persona, con el historial y los datos que ya capturó. El interesado sabe quién va a responderle.
Un interesado escribe por WhatsApp, deja sus datos en el formulario de su web, viene dentro de la lista de una feria o se lo recomienda alguien que ya estudia con usted. Entre por donde entre, termina en una ficha con su etapa y su asesor. Son esas cuatro y ninguna más: por Instagram, Messenger, Telegram, SMS o correo, hoy la ficha la abre una persona.
El servicio es una mensualidad: se paga el mes que se usa y se cambia de plan cuando haga falta. Se empieza con 14 días de prueba, sin tarjeta.
Plan mensual
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Plan mensual
Los módulos de cada plan se los detallamos por escrito en la propuesta, con el número de usuarios y de sedes de su caso. Ningún plan incluye lo que Meta cobra por los mensajes.
Está en el armazón del producto y se ve en el menú, pero no lo contamos como disponible. Si es justo lo que necesita, pregúntelo y le decimos en qué estado está. Sin promesas.
El envío masivo a listas aparece en el menú con su pastilla de próximamente. La atención uno a uno por WhatsApp funciona hoy. En camino.
Los canales están en la estructura del sistema y no se venden como disponibles. El canal probado y en uso es WhatsApp.
No. La mensualidad paga el CRM. Los mensajes que cobra Meta se pagan aparte, al precio de Meta, y usted define un tope diario de gasto. Se lo decimos antes de firmar.
Sí. Hace falta un número que quede verificado a nombre de su empresa en Meta, porque esto es la Cloud API oficial y no un QR escaneado en el celular de un asesor. Por eso la conversación se queda en la empresa aunque cambie el personal. Le acompañamos en la verificación y en la aprobación de las plantillas.
No, y está hecho así a propósito. Responde con el catálogo real que usted carga: precios, carreras, horarios y requisitos. Lo que no sabe lo deriva a una persona, y no otorga descuentos, no reserva cupos ni confirma admisiones.
Se revierte entera. El asistente de importación tiene 5 pasos y le enseña lo que va a entrar antes de escribir nada, y si aun así la carga salió mal tiene 48 horas para deshacerla. Admite hasta 20 000 filas por importación.
No. Cada empresa tiene su propia base de datos, en servidores administrados por nosotros en Lima. Y si es un instituto, el CRM y Sophia siguen siendo dos sistemas distintos: el puente pasa los datos del postulante y no abre su base académica a nadie.
Creamos su espacio, subimos su lista de interesados y le enseñamos la bandeja de WhatsApp funcionando, con sus datos y no con datos de ejemplo. Sin compromiso.